Los retos que nos plantea el día Mundial del Hábitat para el desarrollo rural


 

El 5 de octubre celebramos el Día Mundial del Hábitat. Este día surgió para generar reflexión acerca el vínculo que existe entre la ciudad y el campo. En la actualidad, más de 4000 millones de habitantes en todo el mundo viven en ciudades. Según proyecciones de la ONU, este número aumentará para el 2030, haciendo que el 60% de toda la población mundial abandone las zonas rurales para asentarse en las periferias de las ciudades.

Con el Covid-19, las desigualdades estructurales se han visto exacerbadas. “Los pueblos indígenas y los migrantes se ven afectados de manera desproporcionada por la precariedad de la vivienda, el hacinamiento y la falta de vivienda”, indican las Naciones Unidas.

Esta situación insta a que los gobiernos generen planes de desarrollo sostenible, tanto en la ciudad como en el campo, para que las personas puedan contar con una vivienda digna, segura y asequible. Asimismo, se deberán mitigar los impactos en la economía, la educación y la inclusión de los ciudadanos. Pero uno de los temas de mayor relevancia es la alimentación. ¿Cómo se alimentará la gente si el campo es abandonado?

La mejora de las condiciones y oportunidades en las zonas rurales en el presente, asegurarán la seguridad alimentaria en el futuro. La migración perturba los medios de subsistencia rurales y amenaza a la seguridad alimentaria y la nutrición, tanto en el campo como en las ciudades.

De acuerdo a la FAO, existe un carácter territorial de la distribución de la pobreza. El territorio importa y el ámbito rural es el más afectado por la pobreza. Si bien se registran avances en la reducción de pobreza en toda la región de Sudamérica y el Caribe, también se encuentran grandes diferencias en dichos procesos, mostrando incremento de la pobreza en territorios rurales.

Este proceso de urbanización o la migración hacia zonas urbanas sucede porque es una alternativa de desarrollo para quienes nacen en las zonas rurales.

La baja competitividad de los salarios del sector agrícola familiar, la baja cobertura de la protección social, la escasa provisión de infraestructura local, el aumento de los riesgos de desastres agroclimáticos y eventos catastróficos, la degradación de la biodiversidad y nuevas formas de inseguridad ciudadana, son algunos de los retos a los que se enfrentan los habitantes del campo.

Por estas razones, es vital generar procesos de articulación entre el campo y la ciudad, mejoras de infraestructura, acceso a servicios básicos y una serie de políticas que permitan que el campo sea una opción de vida digna. De esta manera, la migración dejará de ser la única alternativa para un mejor futuro. Porque, como se recuerda en el día mundial del Hábitat, todos y todas tienen derecho a una vivienda, con condiciones de desarrollo apropiadas y oportunidades de crecimiento personal.



Por Sonia Córdova Alvéstegui

COCINA PAR

 

FUENTES:

- Banco Mundial (2018). Tres grandes ideas para lograr ciudades y comunidades sostenibles. Disponible en: https://www.bancomundial.org/es/news/immersive-story/2018/01/31/3-big-ideas-to-achieve-sustainable-cities-and-communities

- Naciones Unidas (2020). Día mundial del hábitat. Disponible en: https://www.un.org/es/observances/habitat-day

- Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2018). Panorama de la pobreza rural en América Latina y el Caribe. Soluciones del siglo XXI para acabar con la pobreza en el campo. Santiago, 2018. Disponible en: http://www.fao.org/3/CA2275ES/ca2275es.pdf


Fecha de Publicación: 7 de octubre de 2020
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